jueves, 22 de noviembre de 2018

Mantenimiento de los 450.000 km...y alguna otra cosa más.

 
 
Cuando te propones mantener el vehículo en las mejores condiciones de uso no puedes escatimar en el mantenimiento. Hay ocasiones en las que te preguntas si en realidad merece la pena seguir con el vehículo, realizando una serie de costosas intervenciones, o ya es ya hora de comprar otro. Y no es porque sean intervenciones inesperadas, lo que ocurre es que coinciden en demasiado poco tiempo y te planteas otras opciones. Este ha sido el caso. En una semana he pasado por el mantenimiento general, por resolver algunos pequeños y molestos problemas, por un cambio de neumáticos traseros y como colofón, por la sustitución de la correa de distribución. En total 1.213 €.
 
Revisión de los 450.000 km
 
El lunes pasé por el taller de Renault para realizar el decimo quinto mantenimiento y de paso, para solucionar un par de problemas que ya he comentado en anteriores entradas; a saber, el mensaje recurrente de que pare porque me estoy quedando sin frenos y el reciente mensaje de avería en el sistema de ayuda al aparcamiento.
 
Cambio del soporte izquierdo
 
El primer error lo diagnosticaron como un fallo en la bandeja que sujeta el vaso de expansión del líquido de frenos. Al no estar firmemente sujeto se movía ostensiblemente y provocaba este error en el nivel del líquido. Para solucionarlo cambiaron el soporte izquierdo que sujeta dicha bandeja. Una vez realizado el cambio, el movimiento de la bandeja no se atenuó tanto como esperábamos. El mecánico también lo observó y para curarse en salud rellenó el vaso de expansión hasta el borde. De esta forma, incluso aunque no hubiera cambiado el soporte, se aseguró que no se producirá de nuevo el error; por lo menos hasta que pase la garantía de la reparación. Entre la pieza y los 20 minutos de mano de obra tuve que desembolsar 70,46 €.
 
Detalle del soporte de la bandeja
 
El segundo fallo, tras conectar el ordenador de diagnósticos, se debía a la rotura de uno de los sensores de proximidad trasero. El responsable de los recambios me dio un precio aproximado de unos 30 €. Pude escoger entre dos modelos; uno en color negro y otro con una imprimación gris que luego hay que pintar del color de la carrocería. En mi caso estaba claro, elegí el negro porque va situado en una zona plástica que no va pintada con el color de la carrocería. Cogí cita para el siguiente lunes.

Sensor de aparcamiento trasero

En el mantenimiento preventivo, además de cambiar el aceite y el correspondiente filtro, sustituyeron los filtros de habitáculo y de aire y rellenaron el líquido limpiaparabrisas. Por petición propia también cambiaron los limpiaparabrisas delanteros. En total 329,39 € y eso que algunos recambios gozan de un descuento del 10% o mas.
 
En realidad solo se dedican a cambiar los elementos programados y poco mas. Por ejemplo no te dicen como están los amortiguadores, hay uno que le falta el guardapolvos desde hace mas de 200.000 km, no han detectado que las bieletas vuelven a tener holguras, se nota con dar una pequeña vuelta por una zona bacheada, ni tampoco me han avisado de que a las pastillas delanteras les queda poca vida, como sí me lo han dicho en otro taller al cambiar los neumáticos; vamos que de mantenimiento "preventivo" tiene poco.
 
Las dos de abajo son las mías.
 
El viernes, para rematar la faena, cogí cita para el cambio de neumáticos en La Cadena Sport. Hace una semana que había hablado con ellos y reservado otros dos neumáticos Michelin Crossclimate+ 205/55 R17 95V XL para sustituir los viejos Goodyear Efficientgrip que tan buen resultado han tenido. Los he cambiado con 76.000 km aunque aun tenían un par de milímetros de profundidad en el dibujo. Los Michelin delanteros se están comportando muy bien y apenas tienen desgaste. Tras 26.000 km han perdido 2 mm ya que, cuando eran nuevos, medí una profundidad de 7,5 mm. Ahora llevo los cuatro Michelin para afrontar el invierno con mas garantías. El coste de la operación fue de 301,73 €.
 
Detalle del sensor de proximidad

El siguiente lunes pasé de nuevo por Autoberri para sustituir el sensor de proximidad. Ya de paso, aprovechando el viaje, les comenté otro problema que me había surgido con la bola de remolque. Normalmente no la llevo puesta pero un día que quise ponerla no hubo manera y vi que el pitorro que hace saltar la retención estaba suelto.
 
Lo del sensor al final resultó ser un fallo en el cableado. Por lo que me explicaron alguien me habían dado un golpe por detrás, del que yo no era consciente, y el cableado había quedado dañado. El problema de la bola también lo solucionaron lubricándola convenientemente. En total me cobraron 97,77 € de mano de obra y vuelvo a tener asistencia al aparcamiento trasero y remolque para las bicis.
 
Últimos detalles. Purgando el circuito del agua
 
Y por fin llegó el martes y la ultima intervención. El cambio de la correa de distribución costó 405 € y dejaron el tema de las bieletas para mas adelante porque todavía no es preocupante su deterioro y convendría cambiarlas junto con los amortiguadores.

La verdad es las cambiaron hace 100.000 km, cuando el coche tenía 350.000 km, y me parecía que habían durado poco. Me comentaron que las bieletas sufren cuando los amortiguadores no son suficientemente efectivos pero yo estoy mas por otra explicación ya que últimamente, con los problemas de aparcamiento en el trabajo, suelo subirme con demasiada frecuencia a las aceras y eso pasa factura.

Kit de distribución Gates.

El kit de distribución elegido es el mismo que puse en el anterior cambio. Ya no es el original pero Gates hace unos kits muy económicos y que, a la vista está, dan un resultado excelente. La correa dentada estaba muy bien conservada, sin hilos sueltos y con unos flancos que apenas se habían desgastado. La correa de servicio y el tensor también estaban en perfecto estado, pero no tiene mérito ya que se cambiaron cuando se rompió el alternador.

Correa de dentada y de servicio.

La bomba de agua estaba mucho mejor que la original del primer cambio. Esta no presentaba ninguna fuga ni desperfecto y podía haber aguantado muchos kilómetros más. Bien es cierto que Renault fija el cambio cada 160.000 km, yo lo hago cada 150.000 km, pero creo que se podría estirar un poco mas con total seguridad.

Bomba de agua vieja

Por otro lado,  cada vez se escuchan mas ruidos y crujidos y cada vez son más acentuados. Por ejemplo, la goma del techo panorámico se ha endurecido y ha perdido flexibilidad. Esto hace que el techo haga ruido en zonas bacheadas aunque, si ejerces presión en el techo con la mano, el ruido deja de producirse. También el estado del cuero en el volante es deplorable. El deterioro ha llegado hasta el "hueso", ya se ve el material plástico del que está formado su núcleo. Por suerte, no creo que vaya a mas.

La herida ha llegado hasta el "hueso"

Y por ultimo, aunque no aporta nada nuevo, no me pude resistir a fotografiar el efímero instante en el que, como decía el chiste, mi Scenic se convirtió en un "cuatrero" por unos instantes. Permítaseme la broma, pero es que pocas veces se ven cifras tan redondas en el cuenta kilómetros.


No lo pude evitar :-)
Así que sí; creo que merece la pena el desembolso de 1213 € porque el coche va bien y esto lo prepara para aguantar hasta el próximo mantenimiento que será en Julio del año que viene. Luego, dependiendo de como vaya la ITV, podremos pensar en estirar un poco más. Hasta ese momento, espero no tener que escribir ninguna entrada mas. Eso será buena señal.

Un saludo y conducir con cuidado y respeto!

ACTUALIZACION 23/11/2018

Son las 5:30 AM del viernes y como cada mañana enfilo la recta que sale de la urbanización hacia la carretera principal. Hace un tiempo desapacible con mucha lluvia y viento.  De entre el sonido de la lluvia y el del motor sobresale uno casi imperceptible pero distinto. No sé como me dio por salir del coche y enfrentarme a las inclemencias del tiempo; con lo a gusto que estaba allí dentro tan calentito.

A velocidad moderada y en línea recta no aprecias nada raro al volante. La dirección asistida tampoco ayuda a transmitir sensaciones de lo que pasa ahí fuera por lo que el oído resulta fundamental. Me imagino que desde que anulé los sensores de presión estoy mas alerta y obsesionado por los neumáticos.

Efectivamente tenía un pinchazo en el neumático delantero derecho. Al principio pensé en coger el día libre, dormir el sueño atrasado y cuando hubiera mas luz, cambiar el neumático. Pero viendo que de todas formas lo tendría que cambiar y que se me hacía incomodo echar una "cabezadita" en el coche, decidí ponerme a ello.

En esa calle, todas las farolas iluminan al otro lado del coche así que el cambio lo haría en penumbra. Procedí a sacar la rueda de repuesto y el gato. Palpé con la mano la hendidura que hay en la chapa que indica donde se coloca el gato; justo debajo de la puerta delantera derecha. Aflojé un poco los cinco tornillos de la rueda y empecé a subir el coche con el gato. Todo iba bien hasta que el coche, alcanzada ya cierta altura, se desplomó. Al principio pensé que el gato se había estropeado, que se había pasado la rosca del tornillo sin fin que tiene. Pero fijándome todo lo que me permitía la penumbra en la que me encontraba, vi que la chapa bajo la puerta se había doblado.

Revisión de daños por la mañana, con las primeras luces.

Había colocado mal el gato y por cuatro centímetros no lo dejé en su punto de apoyo. Es una zona reforzada bajo una de las bigas del chasis donde se puede hacer fuerza. Fuera de ahí solo hay chapa blanda que cede ante cualquier esfuerzo. Volví a palpar la zona y esta vez si encontré el punto exacto de apoyo para el gato. El resto, lo previsible, cambio de rueda, manos negras y una calada monumental. El caso es que quince minutos después, ni en Formula 1 son tan rápidos, estaba conduciendo en dirección al trabajo y llegando a mi hora. Bien es cierto que en el recorrido obvié la indicación del neumático de reserva que advierte que no hay que sobrepasar los 80 km/h.

Buen sitio para reparar

A la tarde volví a La Cadena Sport para reparar el pinchazo. La verdad es que se encontraba en una buena zona, lejos de los flancos, por lo que el trabajo de reparación consistió en sacar el tornillo alojado y proceder a tapar el agujero con la tira de caucho y que otros denominan "mecha". Al final otros 15 € añadidos a los gastos anteriores.

El culpable

Un saludo...toco madera y espero no volver por aquí hasta julio.

domingo, 21 de octubre de 2018

446.591 km: adelantando en kilometros al Passat


Hoy he alcanzado y sobrepasado en kilometraje al que llegó el Passat; por lo menos del que hay constancia fotográfica. Es seguro que hizo algún kilometro más, por lo menos para llegar al concesionario donde lo entregué, pero no creo que pasara de los 447.000km. También estoy seguro que podría haber hecho muchos más pero tuvo la desgracia de que topáramos con un plan PIVE de los buenos.


 
Llegamos a este día con unos cuantos defectos que ya no pienso solucionar, salvo que en la ITV me digan lo contrario, y que no desmerecen el resultado final. Casi todos, excepto el del asiento, se pueden arreglar con mas o menos dinero: 
  • Cuero del volante estropeado.
  • Parasol que "cae" de su posición.
  • Sensor de cinturón activo siempre.
  • Ruido, semejante a un "clak", al abrir puerta delantera.
  • El asiento del conductor no mantiene su altura.
  • Sensores de presión de neumáticos desactivados.
El próximo mes de noviembre se van a suceder una serie de intervenciones casi simultaneas. Cuando llegue a los 450.000 km, toca mantenimiento. Después de los dos últimos, que han coincidido con kilometrajes raros, estiraré el mantenimiento en casi 5000 km para dejarlo en esta cifra redonda. Me obligará a tapar el mensaje de "pasar por el taller" ya que es una luz muy intensa que molesta mucho por la noche. Cómo sabe invitarte "cariñosamente" la Renault a que pases por el taller y luego por caja.



También toca cambio de correa de distribución y sustitución de los neumáticos traseros. Eso significa que se prepara una factura de algo mas de 1.000 €. Y eso que dejo los amortiguadores, que ya pasan de los 260.000km, para cuando vaya a la ITV en julio de 2019.

El consumo sigue siendo excepcional. En la última serie de repostajes, que cubre los primeros ocho meses de 2018, llené el deposito con 1.684,71 litros, con precios entre 0,975 y 1,229 €/litro. En total gasté 1.802,50 € en gasoil con un consumo medio de 5.34 litros cada 100 kilómetros. Como la idea es sustituir este coche por un eléctrico, si extrapolo este consumo a unos 14 KWh cada 100km, que es lo que gasta un coche eléctrico, y los pago a la tarifa normal de unos 0,14 €/Kwh habría gastado 618,60 €; es decir, un ahorro de 1183,90 €. Muy a tener en cuenta cuando hablamos de amortizar un coche que, en general, tiene un sobrecoste de unos 12.000€ con respecto al equivalente en gasolina.

En este periodo también ha gastado algo mas de 1,5 litros de aceite pero, como se puede ver en el histórico de consumos, he conducido ligeramente más rápido en este periodo. Más autopista y autovía que es lo que hace se dispare el consumo de aceite.


 
Se ha encendido otra alarma de "Revisar automatismo iluminación" pero después de apagar y volver a encender el coche no se ha vuelto a reproducir. Las luces quedaron encendidas a pesar de salir de la penumbra del garaje a un día soleado. Buscando el problema en algunos foros del Megane, la gente hablaba de que en el mejor de los casos podía ser un problema de suciedad en el cristal. A pesar de usar los limpias con frecuencia, tenía un montón de pequeñas motas de resina que no quitaba. Todo ello por aparcar bajo algún árbol enfermo en el trabajo. Al eliminarlo con alcohol ya no ha vuelto a darme el fallo.


Otro fallo intermitente es el de la ayuda al aparcamiento trasero. De vez en cuando, al meter marcha atrás, en vez del pitido corto que avisa de la activación del sistema, suena uno muy largo y aparece el mensaje "Revisar ayuda al aparcamiento". Otras veces funciona bien. Es un problema porque a la que te despistes crees tenerlo activo y puedes darle un golpe sin piedad; esperando que suene la alarma cuando te acercas a un obstáculo.



A tenor de las imágenes, parece una nave descontrolada, cayendo en picado, con todas las alarmas saltando una tras otra. Pero son cosas que ocurren de vez en cuando, que sé de su relativa importancia y que ya me he acostumbrado a su aparición.

Si noto un poco menos de fuerza en el motor. Ya no aguanta la sexta a 80 km/h en pendientes prolongadas. Suele mejorar la semana siguiente al mantenimiento pero la alegría dura poco. Otra cosa que se ha agravado últimamente es que el techo solar vibra y suena más que antes en posición cerrada. Supongo que es un tema de la junta de goma que, al resecarse y retraerse por el paso del tiempo, no aprietan con firmeza el cristal y por eso vibra.

En fin, esto solo era un alto en el camino para celebrar un récord. Nunca tuve un coche tanto tiempo y con tantos kilómetros, así que es para celebrarlo.

Hasta la próxima!

sábado, 21 de julio de 2018

Cambio de neumáticos y otros sucedidos tras 430.000km



Hoy mi Grand Scenic acaba de "cumplir" los 434.000km aparcada en el interior de un taller Renault,  a la espera de que su propietario desembolsara 1.108 € por la reparación. Pero no nos adelantemos en el relato y prosigamos con la cronología ordenada y pormenorizada de los hechos acaecidos durante estos últimos meses.
 
El mes pasado y en repetidas ocasiones, el coche volvió a visualizar la famosa "avería en el sistema de frenado". Con mas insistencia; cuando subía, cuando bajaba, en curvas a la derecha y también a la izquierda. Empecé a pensar que posiblemente estábamos equivocados, el taller y yo, y realmente había una avería seria. No esperé mas y retorné al taller, ese que juré nunca mas volver pero que me debía una reparación gratis, para que me solucionaran el problema y ya de paso, si era posible, me quitaran el error en los sensores de presión.

El error que se repetía demasiado.
 
Esto ultimo tiene que ver con la nueva ley sobre la inspección técnica de vehículos (I.T.V). Este nuevo reglamento recoge en un apartado como los talleres de inspección, a partir del año que viene, se conectarán al OBD del vehículo y detectarán fallos que por otros medios serian difícilmente localizables. Se incluyen en este apartado todos aquellos sistemas de seguridad que puedan ser diagnosticables; por ejemplo: ABS, Airbag, detección de cinturones, etc.
 
Todos los anteriormente listados no me preocupan, pero si el sistema de detección de la presión de los neumáticos. Yo lo tengo anulado aunque no desactivado pero puede que me pongan pegas en la ITV. Otra cosa es que, en mi defensa, pueda alegar que dicho elemento era un extra cuando compré el vehículo. En todo caso, pedí al taller que anulara dichos detectores de la "configuración" del vehículo para que no apareciese mas el fallo.
 
Y no hubo manera de quitarlo. Lo dejaron tal cual estaba así que, hasta julio de 2019, seguiré buscando buenos argumentos para poder hacer las pertinentes alegaciones de porqué no tengo obligación de que funcionen.
 
La bandeja superior al deposito está mal anclada.
 
En lo que respecta al fallo en los frenos, el misterio se resolvió sin coste alguno. Resulta que el depósito de expansión, por donde se echa el liquido de frenos y donde está el sensor de nivel, va sujeto a una parrilla de plástico que había perdido dos de sus remaches. Cuando esta se movía, también se movía el depósito de expansión y el detector dejaba de "ver" el líquido de frenos. Era entonces, cuando se producía el error.
 
Después del pasado mantenimiento, he tenido una temporada en la que he viajado mucho por autopista y siempre en el limite de lo permitido. La primera consecuencia fue el aumento considerable en el consumo y la segunda, que pidiera una recarga de aceite suplementaria pasados los 15.000km. Nada grave, menos de medio litro.
 
Cuando le aprieto en autopista consume algo de aceite.
  
En otro orden de cosas, el desgaste del volante, una vez que por fin llegó el esperado verano y sus altas temperaturas, fue a mas y acabó rajándose del todo. Fue un día en el que dentro del habitáculo se registraron mas de 50ºC. Lo voy a dejar así, sin reparar. Otro elemento mas a añadir en la lista de "dejémoslo tal cual"; como el chasquido de la puerta del piloto o la presencia de un cinturón trasero siempre abrochado.
 
Degradación del volante con los últimos calores.
 
Un día leí en uno de esos click-hanger que hay en las noticias como detectar, con una moneda de euro, si las ruedas tienen la profundidad de dibujo correcta. En el articulo decía que metiendo una moneda de euro en una de las ranura del dibujo, si sobresalía la parte dorada, significaba que ya era hora de cambiar las ruedas. En mi caso, había estirado el plazo autoimpuesto en 5.000km. En total, los Goodyear EfficientGrip han recorrido 55.000km.
 
Truco de la moneda de 1 euro.
  
He vuelto de nuevo a los Michelin; esta vez los CrossClimate 205/55-R17 95V para uso mixto. Su desempeño es tan bueno en invierno como en verano y su calificación en lluvia y su nivel de sonoridad son idénticos a los Goodyear EfficientGrip. Eso sí, son un poco peores en consumo de combustible. Sin embargo, la gran ventaja es que agarran muy bien en nieve y te permiten continuar circulando en carreteras que requieran el uso de cadenas.
 
Imponente dibujo de las CrossClimate.
  
Esta vez no los compré directamente en Muchoneumatico. A pesar de que su precio es de lo mas barato que puedo encontrar, ahora ya no aparece lo que cobra La Cadena Sport por montarlos, antiguamente eran 12 € por neumático, con lo que he preferido consultar directamente con el taller. Colocados y equilibrados salen por 321,33 €; así que antes de que llegue el invierno tocará cambiar los traseros por unos iguales.
 
Mi taller de confianza para cambio de neumáticos.
 
¿Que?, ¿os intriga donde lo dejamos al principio de esta entrada? bueno, pues vamos a situarnos unos días atrás. Era viernes y regresaba del trabajo. A pocos kilómetros de casa, en una subida pronunciada, aparece un mensaje de alarma: "avería recarga de batería". Pero el coche no hace nada raro, tampoco se escucha nada distinto al sonido habitual. Continuo a pesar del mensaje pero tomo la precaución de mirar la tensión de la batería.

Preludio de una avería costosa.

Hace unos meses compré un cargador de teléfono tipo mechero que en su frontal lleva incorporado un medidor de corriente de carga, si está conectado al móvil, o medidor de tensión de batería si no alimenta ningún dispositivo. La batería medía 12.0 voltios, cuando lo normal es que aparezcan por encima de los 13 voltios. A medida que me acercaba a casa, la tensión iba disminuyendo. Al final, cuando paré el coche, tenía 11.8 voltios.

Cargador de móvil y medidor de tensión de batería.
 
Esperé un par de horas y regresé al coche con la esperanza de que se hubiera arreglado por arte de magia. Los informáticos, ante cualquier problema con el ordenador, siempre te dicen: "¿has probado a salir y volver a entrar?". Y efectivamente, arranqué el coche y sin rastro del mensaje. Si que me fijé que cada vez que aceleraba la tensión de batería oscilaba mucho, pero al rato quedó estabilizada en los 13.7 voltios. Me di una vuelta por el pueblo a ver si todo había sido un mal sueño. "Parece que todo va bien, habrá sido un falso contacto, habrá sido un fallo de electrónica, habrá sido...". Nuevamente se produce el fallo. Esta vez la tensión de la batería está en 11.6 voltios y cuando consigo llegar a casa está en unos 11.0 voltios. En el trayecto comienzan a saltar mensajes con errores de cinturones y de frenos; sin duda provocados por la baja tensión del sistema.

Por vez primera, el coche sube a una grúa.

Llamé a la grúa para que llevaran el coche al taller Renault mas cercano ya que con la batería en esas condiciones no podría llegar muy lejos. Se trata del concesionario y taller Autonervion de Sestao. Llegué en el "tiempo de descuento", justo cuando solo quedaban dos trabajadores metiendo los últimos coches del parking al interior de las instalaciones. No pudieron hacer la nota de entrada aunque si apuntaron mi teléfono y lo que aparentemente le ocurría al coche.  Lo dejaron en medio del taller, estorbando, para que el lunes se fijaran en él y me llamaran pronto.


Llegada a Renault Autonervión.

El lunes, a primera hora, llamé para comentarles lo que le pasaba y como tenía toda la pinta de ser el alternador. Me dijeron que tenían mucho trabajo y que durante la semana ya irían viendo qué le pasaba. El martes les volví a llamar por la tarde y me dijeron que pensaban que era el alternador porque habían cargado la batería y funcionaba bien. Me dijeron que tenían que desmontarlo para saber de qué modelo se trataba y así poder hacerme un presupuesto. Parece ser que este modelo de motor (K9K) monta hasta tres modelos diferentes de alternador. El miércoles no llamé. Les dejé el día entero para no parecer un ansioso. El jueves llamé a primera hora de la mañana y quedan en llamarme enseguida porque están con él. Como no llaman, vuelvo a llamarles a ultima hora de la tarde. Parece ser que ya han desmontado el alternador y me dicen que el presupuesto asciende a 1108€. Les digo que sigan adelante. Me parece muy caro pero, ¿qué voy a hacer?, ¿volver a llevarme el coche a otro sitio?. Tendría que pagar el trabajo realizado hasta ese momento. Me comentan que entre que lo piden, llega y lo ponen, estará terminado para mediados de la semana siguiente; sobre el miércoles. El siguiente martes me llaman diciéndome que el coche está listo. Lo recojo por la tarde. Han tenido la deferencia de lavarlo a máquina por fuera.
 
En el manual de taller para la Renault Scenic aparece todo lo que hay que desmontar para quitar el alternador de este motor: Pantalla de paso y rueda delantera derecha, tornillos y protección bajo el motor, correa de accesorios, tapa del motor, paragolpes delantero, soportes y cerradura del capot, los deflectores de aire superior y laterales del radiador, la bocina, el travesaño de choque delantero. Sin contar además con que hay que soltar un sinfín de grapas y cableados.

Piezas cambiadas.
El cambio de la correa de accesorios lleva casi una hora, otras tres horas para el alternador y otra mas para el paragolpes. Si añadimos el diagnostico inicial de la batería y el paseo final para asegurar que todo ha quedado bien, nos vamos hasta las 5 horas y 20 minutos de mano de obra. Las piezas también han sido caras: el alternador 491 €, dos juntas 18 € y una colección de accesorios mas la correa 89 €. Si a todo esto, le sumamos 192 € de IVA el sablazo está servido.

 

Bueno, pues esto es lo acontecido desde el último post. Aunque es la avería mas gorda que he tenido hasta la fecha, este Renault se sigue portando como un campeón. Es ya viejecito y le ha fallado el corazón pero, con este nuevo marcapasos, le espera una larga vida. En estos tiempos de demonización del gasoil ya no queda otra que esperar a que los eléctricos se pongan a tiro. Bien con la bajada de precios al aumentar su producción, bien ayudados de forma continuada y seria por la Administración. Yo ya he puesto mi granito de ayuda, 192 € de IVA, solo me queda esperar y que este cochazo aguante.
 
Nos "leemos" en cuatro meses, cuando haga el mantenimiento y cambie la correa de distribución.
 
Hasta la vuelta de vacaciones. Y, por favor, volved todos!


sábado, 17 de marzo de 2018

Mantenimiento de los 415.000 km


Por culpa del error cometido en el anterior mantenimiento mi estrategia será ir estirando un poco mas el periodo, esta vez tocaba a los 413.000 km, para que el próximo, estirando otro poco mas, sea a los 450.000 km y así mantener un numero mas sencillo de gestionar.

Los habituales del blog ya sabéis que, durante el periodo entre mantenimientos, he tenido avisos sobre avería en los frenos y quejas sobre el mal funcionamiento de una lámpara Xenon. Estaba esperando a esta revisión para que los mecánicos inspeccionaran estos fallos y me dieran una solución.

Les entregué el coche sobre las 9 de la mañana y para las 12 ya estaba listo. Pensé que, teniendo en cuenta el elevado kilometraje que tiene, revisarían mas a fondo y con mas mimo y esmero los elementos que tienen estipulados en el cuaderno de intervenciones.

Nada mas lejos de la realidad: un escueto cambio de aceite, filtro de aceite y filtro de habitáculo. Nada mas. Según el manual de intervención se revisa el estado de las pastillas, luces, líquidos, etc. Al recogerlo, comenté con el mecánico lo de la lámpara Xenon. Efectivamente piensa que da muy poca luz y que está defectuosa. ¿Acaso no lo había mirado durante la revisión?. Es una pregunta retórica, ya sé la contestación: NO.
 
El mantenimiento me ha costado 222,18€ pero, teniendo en cuenta lo que han hecho, me parece hasta caro. Al final quedé para que me echaran un vistazo al Xenon la semana siguiente y esta vez sí solucionaron el problema. No supo poner ninguna excusa; me dijo que incomprensiblemente la habían montado mal. Ahora ya es otra cosa, a pesar de que el haz de luz que genera es un poco amorfo, su luminosidad es bastante potente aunque no mas que la original, que ya tiene muchas horas de funcionamiento a sus espaldas.

A la derecha, la lámpara sustituida.

La semana pasada escuché un anuncio por la radio de Renault en la que regalaban un lote de productos para la Semana Santa si hacías un mantenimiento con aceite Elf en los talleres de la marca. A pesar de que ya había hecho el mantenimiento, este cumplía todos los requisitos que aparecían en la letra pequeña y se había hecho entre las fechas comprendidas en la oferta; así que imprimí el ticket. Pero mi gozo en un pozo!. Me comunicaron en mi taller que ya no estaban adheridos a estas promociones de Renault. Gran decepción. Y no es por el regalo, ya he visto como son de escuálidos los lotes navideños que dan; pero no está mal un detalle de vez en cuando con los clientes. Solo por esto, es la ultima vez que me ven el pelo.

Nueva promoción del servicio post-venta de Renault.

Por cierto, se me olvidó comentar un pequeño incidente/accidente que tuve en navidades con otro Scenic, mientras dábamos vueltas para aparcar en un parking semi-cubierto. El caso es que los viales estaban mojados porque fuera estaba lloviendo y en vehículo que iba delante mío frenó y mi Scenic, a pesar de ir a una distancia entre 10 y 15 metros, a pesar de que el ABS entró en funcionamiento y que reaccioné enseguida, se deslizó ronroneando como si fuera sobre el hielo y le pegó atrás.

Parte amistoso.

Culpa mía; pero también de ese suelo super pulido que se comporta como una pista de hielo en cuanto se moja un poco. Debería estar prohibido pulir y pintar el suelo de los parkings como se hace en algunos sitios, sobre todo teniendo en cuenta que en el norte no es infrecuente la lluvia. Le pedí un montón de disculpas al conductor de la otra Scenic, porque le rompí el portón trasero y no se podía cerrar con lo que el día de compras se truncó y toda la familia tuvo que volverse a casa.

Pocos daños aunque muy aparatosos.

A pesar de lo que se ve en la foto, yo tuve mas suerte. Aparentemente solo se separó la parrilla de la moldura exterior. En esta ultima revisión, el mecánico la puso en su sitio sin problema. La única herida que le queda es la rotura que se ve en el circulo rojo.
 
Por otro lado, sigue la lenta pero inexorable degradación de algunos materiales y ajustes. El que se está haciendo mas evidente es el del volante, por la zona donde poso la mano izquierda. También el techo de cristal crepita cada vez mas, sobre todo cuando circulo por carreteras irregulares.

Desgaste del volante.
Hace un par de días ha vuelto a aparecer el mensaje de fallo en los frenos pero esta vez se supone que ya han revisado todos los niveles así que no tengo ni idea de qué le está pasando. Por lo demás, el coche sigue comportándose muy bien y va como la seda. A partir de ahora, una vez me he hecho a la idea de aguantar la Scenic hasta que se pare, tendré que afrontar los siguientes gastos:
 
  • 425.000 km (en unos 3 meses): cambio de neumáticos.
  • 450.000 km (en unos 9 meses): mantenimiento y cambio de correa de distribución.
 
Aunque los amortiguadores ya tienen 200.000 km, no he pensado aun en cambiarlos. Esperaré a la ITV de 2019, en el que si todo va bien llegará con 475.000 km, para ver que me dicen allí. Cuando hice el anterior y único cambio de amortiguadores no noté gran cosa y creo que aquellos podría haberlos "estirado" un poco mas. Lo que también tendré que cambiar en algún momento serán las pastillas y/o discos de freno, ya que estos últimos siguen siendo los originales.
 
Los neumáticos los voy a cambiar por unos Michelin CrossClimate para poder circular con ciertas garantías cuando hay nieve ya que los actuales son un peligro en cuanto baja la temperatura y tienes un par de centímetros en el asfalto. Tengo compañeros que han comprado los Michelin y están encantados con la seguridad que les transmiten, tanto en nieve como con agua.
 
Como he comentado antes, todas estas operaciones, incluidas las de mantenimiento, las realizaré en otros talleres de mi confianza y pasaré del oficial. Ruedas en La Cadena Sport y el resto de mantenimientos y recambios en Juvesal. El horizonte actual es llegar a los 500.000 km y a partir de ahi decidir nuevamente otra meta. Pasito a pasito.
 
Os dejo una animación con los últimos capicúas que he captado en el cuentakilómetros del coche.


Un saludo y seguir atentos a la carretera!



lunes, 13 de noviembre de 2017

Llegamos a los 400.000 km... acercándonos al hito.

Llegamos a los 400.000 km
El 13 de noviembre de 2017 la Scenic, que aún no ha hecho historia, cumplió un número muy redondo en su lucha denodada por desbancar al Passat del trono de los 446.591 km.

Todas las mañanas, cuando el coche coge la temperatura, su armónico sonido y suavidad de marcha siguen asombrándome. Ni una queja, ni un desfallecimiento. Es cierto que ahora, cuando encaro la pendiente del 8% hacia Saltacaballos, con el control de crucero a 82 km/h y con la sexta engranada, se queja y pide una marcha menos. Hace unos años no lo hacia, le sobraba brío para eso y para más.

Pero no se lo voy a tener en cuenta, tampoco los fallos cronificados por el paso del tiempo. Esa puerta del conductor que se queja cada vez que la abro o cierro, ese asiento que pierde altura y que tengo que reajustar cada semana, ese parasol que asume una perfecta verticalidad cuando lo extiendo, o esa electrónica que exhausta ya ha dejado de trabajar. Los sensores de presión de neumáticos ya no funcionan, hay un cinturón trasero que dice estar permanentemente abrochado, avisos para revisar el airbag que aparece de tarde en tarde y últimamente, el servomecanismo de los faros autodireccionales que ronronea como un gato a pesar de estar el coche parado.

Lo repito, no te lo voy a tener en cuenta, creo que los 400.000km bien valen la absolución de tus "pecados". Y sí, también y como era de esperar, en estos últimos tres meses han emergido algunas cosillas que paso a comentar.

Después de la sustitución de la lámpara Xenon he confirmado aquello de que "lo barato sale caro". La verdad es que no lo decidí yo, fue idea del mecánico ahorrarme un dinerillo y sustituirla por una "equivalente" a la original. Claro que lo equivalente no tiene por qué ser forzosamente igual y este es el caso. Parece ser que, después de cambiar la lámpara, no ajustaron la altura y por eso tuve que volver de nuevo al taller; pero es que además de esto la lámpara tiene muy poca intensidad lumínica. Si la comparas con la original, que ya lleva más de 2000 horas de funcionamiento, la diferencia se hace evidente.

Diferencia de iluminación más que evidente
 Hace una semana volví al taller para solventar este tema, lo poco que alumbraba el faro y también fui por los alarmantes avisos para que detuviera el vehículo, supuestamente debidos a un error en el sistema de frenado. La verdad es que esta vez sí me extrañó el error porque las pastillas no llevan tanto tiempo puestas como para necesitar un cambio. Tampoco podía ser una fuga de líquido de frenos ya que, en el impoluto suelo de mi garaje, no había rastro alguno. También podría ser la electrónica... últimamente empiezan a dar fallos en algunos elementos.

Es un aviso exageradamente alarmante.
Al final el mecánico me reconoció que, en el mantenimiento, nunca se rellena el depósito del líquido de frenos. Como el desgaste de las pastillas de freno hace que baje el nivel, si se rellenase entonces habría un exceso de líquido cuando se cambian las pastillas. El caso es que solo tuvo que rellenar un poco y ya no ha vuelto a producir el error.

Con respecto al alumbrado, me comentó que lo único que se podía hacer era reglar convenientemente la altura del haz de luz del faro; ¿acaso no lo habían hecho cuando lo cambiaron?. Llevaron a cabo la regulación pero no acaba de convencerme el haz resultante en carretera.

Haz de luz un poco deforme.
No entiendo cómo cuando compras un electrodoméstico, sea del precio que sea, incluyan un manual de instrucciones exhaustivo en el que aparece hasta una tabla de fallos y sus posibles soluciones. Pero entiendo menos como, en un bien tan costoso como es el coche, no sean capaces de adjuntar un manual con todos los mensajes de error y su posible causa. Y no es por suplantar las labores de reparación y mantenimiento del taller, cada uno conoce bien sus limitaciones, es mas bien por saber qué situaciones están bajo supervisión y control en el vehículo y por descarte, cuales no.

Antes era más o menos fácil saber con qué elementos de supervision contaba el vehículo; bastaba con observar qué "chivatos" llevaba el coche, a riesgo de que alguno no tuviera una bombilla que lo respaldara. Sin embargo hoy en día, con las pantallas de información TFT, no sabrás de la existencia de los multiples mensajes que son capaces de visualizar, hasta que tengas la buena o mala suerte de que aparezcan.

He descubierto un mensaje de advertencia.
Sin embargo, si los conociéramos de ante mano podríamos conducir con más tranquilidad y con el convencimiento de que nuestro coche va supervisando, por ejemplo, el estado de carga de la batería, el nivel de muchos de los líquidos, el estado de las pastillas de freno, airbag, etc.

Esto viene a cuenta de que he descubierto en los últimos días un par de nuevos mensajes. Me ha ocurrido cuando, esperando dentro del coche con el motor parado y la radio puesta, se ha encendido un aviso de que estaba descargando demasiado la batería y otro, una vez arrancado de nuevo el coche, de que la batería se estaba cargando.


Informa de que está cargando la batería ( ¿a caso no lo hace siempre?).
Hace tiempo que vengo dándole vueltas a la idea de hablar de los coches que me han acompañado desde que tengo carnet de conducir. Como para mucha gente de mi edad, un padre comprensivo ayudado por una madre más comprensiva aún, fueron los responsable de que a los 20 años tuviera mi propio coche. He de decir que por aquella época no opinaba igual de ellos, mis hormonas y edad me impedían ver la realidad familiar y sólo sentía el yugo de una dictadura patriarcal que no me dejaba progresar como individuo.


El SIMCA 1200 LS:

Ahora con la perspectiva de los años veo que siempre quisieron lo mejor para mi, incluido aquel coche, un SIMCA 1200 LS, del que se desprendió mi padre. En vez de revenderlo, para que la compra del nuevo no fuera tan gravosa, lo puso en mis inexpertas manos, incluyendo algún que otro llenado de deposito cada mes y el pago del seguro y de cuantas averías pudiera tener.

SIMCA 1200 LS
A mi cuenta quedaba solo cuidarlo y disfrutarlo. Lo primero me costaba muchas horas de calle con la rotaflex, la espátula, la fibra de vidrio y los botes de pintura en spray saneando y pintando la chapa e intentando doblegar el avance de la corrosión que se daba por los recovecos mas insospechados. A pesar de llevar un tratamiento con DINITROL, un extra caro que te ofrecía el concesionario como hoy día te ofrece las llantas de aleación, estos coches morían antes por la chapa que por el motor. 

Lo de disfrutarlo se me daba mejor. En esa edad en la que, ahora lo sé, era un idiota irresponsable, temerario y kamikaze, uno iba pidiendo sepultura en cada curva, en cada adelantamiento, en cada acelerón. Es la edad en la que se es invencible y la muerte, no está ni se la espera. 1200 cc, unas pocas decenas de caballos y poca cabeza. No hacía falta nada más.

Este coche perdía aceite, se caía a cachos y siempre, siempre, olía a gasolina. La corrosión había hecho el típico agujero bajo los pies del copiloto por donde se vería pasar la carretera si no fuera por la chapa de hierro que, a modo de alfombrilla, cubría el desperfecto. Además de la chapa, la rotura del cable del acelerador y del freno eran una de las mas frecuentes averías. La rotura del freno se terminó cuando mi padre me subvencionó la sustitución del cable por un equipamiento muy sofisticado llamado servofreno. A partir de ese momento el cable pasó a mejor vida y por contra empezaron los problemas por la perdida del liquido de frenos.

Me encantaban los coches de aquella época, eran tan fáciles de tunear. Lo primero que hice fue ponerle un encendido electrónico. El sistema de ignición hasta la fecha se componía de un interruptor mecánico que conmutaba la tensión en una bobina y hacia que una sobretensión circulara por las bujías y prendiera la gasolina. Ese interruptor tenía cierta resistencia y con la carbonilla hacia que la tensión en las bujías no fuera todo lo elevada que se necesitaba para una buena ignición. Y encima, como elemento mecánico sometido a continua conmutación, acababa estropeándose. El encendido electrónico de SALES-KIT venía a aumentar la eficiencia del disparo y evitaba para siempre la sustitución de dicho interruptor; o por lo menos, eso rezaba su publicidad.

Otro de los elementos que mas triunfaba por aquella época y ciertamente muy necesario, era la alarma. Pero no una cualquiera, una alarma volumétrica. Recuerdo que me hice con los planos de una que apareció en la revista ELEKTOR y "fusilé" el diseño de un interruptor volumétrico de COBRA. Por aquel entonces, conceptos como integridad de señal y compatibilidad electromagnética no existían salvo en temas de aviónica o aeroespacial así que la alarma tenía un cierto encanto. Cuando sonaba, iba conectada directamente a la bocina electromecánica del coche, ciertas perturbaciones le hacían sonar en intervalos caóticos. No era un piiiii-piiiii-piiiii harmonioso sino up piiiiiiiiiiiii-pi-pi-piii-piiiiiiiiii-pi.... que se asemejaba mas a los pitidos que profería un conductor cabreado que a una alarma. Y la verdad es que tenía sus ventajas. Por aquel entonces todos nos habíamos acostumbrado a la cadencia de los pitidos de las alarmas de los coches, solían saltar con demasiada frecuencia y nadie les prestaba atención, así que mi alarma no parecía tal y despertaba la curiosidad.

Por ultimo, doté a mi joya automovilística de un inmovilizador que también hice a partir de unos esquemas de la revista ELEKTOR. Tenía un teclado en el que con un código de 4 cifras se activaba un relé y podía arrancarse el coche. A veces en verano, con el calor, las teclas no hacían buen contacto y me obligaban a desmontar el teclado y cortocircuitar a mano el relé para poder arrancar. Otro de los inconvenientes, fruto de las continuas averías en las que tenias que pringarte las manos, era que el teclado tenia cuatro números oscurecidos por el aceite y la carbonilla de mis manos por lo que un ladrón un poco habilidoso hubiera dado con el código sin demasiadas complicaciones.

Lo heredé con 76.000km y yo le hice otros 84.000km, hasta llegar a los 160.000km

El FIAT Tipo 1.4 DGT:

Una vez conseguido mi primer trabajo remunerado, en cuanto cobré unos cuantos meses, me embarqué en la compra de mi primer coche nuevo. Este disponía de comodidades hasta ahora nunca vistas como un airbag para el conductor, cinturones enrollables, servofreno y 5 marchas. Tenía un motor de gasolina de 1372cc, 78CV y una instrumentación muy futurista para la época.

FIAT Tipo 1.4 DGT
Y es que todo el panel era digital: cuentakilómetros, revoluciones, nivel de combustible, temperatura y un gran display con la velocidad. Por aquella época parecía una nave espacial. Incluso llevaba una función llamada ECONOSCOPIO que encendía un segmento alargado de color verde para indicar que el consumo era el optimo y pasaba a encenderse otro segmento en rojo para sugerirte el cambio a una marcha mas larga. Todo un prodigio de tecnología para aquellos años.

Instrumentación del Fiat Tipo
A partir de este coche ya no intenté hacer mas mejoras por mi cuenta. Estaba bien rematado para lo que estaba acostumbrado y no veía como pasar cables de un lado a otro del vano motor sin estropear algo, así que desistí de hacer modificaciones. Al poco tiempo de comprarlo cambió mi situación laboral y personal con lo que mis viajes, 70 km de ida y otro tanto de vuelta, pasaron de ser semanales a diarios y el coste en gasolina se disparó. Tras cuatro años con él y 150.000km recorridos sin incidencias reseñables lo cambié por otro coche.

El ALFA ROMEO 145 TD:

El Alfa Romeo 145 TD era puro estilo; nada comparable con los anodinos diseños alemanes o franceses de la época. Es cierto que por aquel entonces no tenían una buena fama los motores a gasoil; no eran fiables, habían tenido problemas con la junta de la culata, etc. Pero me entró por los ojos, el comercial me lo vendió muy bien y, porque no decirlo, una buena valoración del Fial Tipo hicieron el resto. Así que estrenaba una línea que no dejaba a nadie indiferente, un motor de gasoil de 1929cc y 90CV que, lo que es la ignorancia, para mi lo hacían supersónico, el mejor coche del mundo.

ALFA ROMEO 145TD
Regresé a la clásica instrumentación analógica y como extra puse la pintura metalizada y el airbag del acompañante. Si amigos, la seguridad del acompañante era opcional. Dependía de cuan enamorado estuvieras de tu pareja o copiloto. Por aquel entonces era un extra que costaba casi 400€ de la época y que muchos dudaban si poner o no. A veces unas carísimas pero bonitas llantas de aleación eran mas importantes que la seguridad.

Instrumentación del Alfa Romeo 145
Dos años y medio después de comprarlo empezaron los problemas; el coche empezó a calentarse por autopista y en atascos. Lo llevé al taller y tras cambiarle la junta de la culata, seguía mas o menos igual. En mis viajes diarios iba todo bien, lo llevaba suave y en lo posible evitaba los atascos. Cuando la temperatura subía mucho, abría la calefacción a tope, aunque fuera hubiera 30ºC, y con eso mejoraba. Recuerdo mas de un año obsesionado y pendiente siempre de la temperatura, incluso fui a Viena en esas condiciones y el coche respondió; aunque ya no me fiaba de él. Hice con él un total de 175.000km.

Una carrera profesional en ascenso hizo que mi percepción de lo que costaba ganar el dinero se relativizara. Llegó el momento en el que me merecía un coche semi-premium, un coche alemán, el coche de las personas con éxito, un VW Passat.

Volkswagen Passat 1.9 TDI
La "culpa" de que al final compráramos un Passat, la tuvo mi mujer. Yo a lo sumo, aspiraba a un VW Jetta pero mi mujer, sabedora de lo que me gustaba, me lanzó a los brazos del Passat. Un coche de gasoil de 1896cc y 115CV que tenía un abrumador par motor. Se distinguía de las versiones con 110CV en que en el anagrama trasero, además de la "I", también era roja la "D". Tenía los mejores acabados interiores en los que había conducido nunca, cuatro airbags, ABS, dirección asistida y ESC. Como opción la pintura metalizada y el ordenador de abordo.

Instrumentación del Volkswagen Passat
De este coche sabéis muchas cosas porque en uno de mis primeros post hablo de él. Le hice muchos kilómetros (446.000km) y pensé que, a pesar de que también tuvo fallos, sólo los coches de su categoría podían dar tan buenos resultados. Sin embargo el Renault me lo ha desmentido. Creo que en esencia es tan bueno como aquel Passat pero sin el glamour de este. Ahora mismo, tras 400.000km, aun no tengo miedo de que me deje tirado para siempre. Tengo algunas sospechas de que el embrague está en sus ultimas y de que algún que otro arreglo importante voy a tener que hacer pero, en lo fundamental, está como un chaval; así que queda Renault para rato.

Y siguiendo con los números curiosos en el cuentakilómetros, aquí os va algún otro:

 
 

Un saludo y suerte con el invierno.