lunes, 6 de abril de 2015

Prueba del Toyota Auris HSD

Toyota Auris HSD 2011
Hace tiempo que vengo considerando que mi próximo coche sea un híbrido porque, según la publicidad, consumen poco, son silenciosos y menos contaminantes que los “petroleros”; además, el mas avanzado de los híbridos es un Toyota, símbolo de calidad y fiabilidad.

Todos sabemos que la publicidad, como norma general, es engañosa o por lo menos no dice toda la verdad así que he buscado en otras fuentes de información, principalmente foros, el grado de satisfacción de sus propietarios.

Me he encontrado una satisfacción general de uso pero muchos usuarios que no consiguen, ni de lejos, los consumos que Toyota promete; de hecho, muchos coinciden en que el consumo depende de muchos factores ajenos al estilo de conducción. Por ejemplo, al Auris le sientan mal los puertos de montaña y los recorridos a velocidad elevada.

Es por todo ello que decidí probar uno de estos coches durante un par de días en mi trayecto habitual al trabajo. Ya he comentado en otras ocasiones que es un trayecto fijo, en el que las condiciones del tráfico son siempre las mismas y no hay apenas variaciones en mi estilo de conducción. Sin mirar al reloj para intentar recuperar el tiempo perdido siempre necesito entre 70 y 75 minutos para ir al trabajo y unos cinco minutos más para regresar a casa. Y es que en la Scenic ir pendiente del reloj es dificil; no hay que olvidar que no puedes saber qué hora es si no enciendes la pantalla del navegador. Alguna ventaja tenía que tener.

El primer intento lo hice con el concesionario de Toyota y Lexus en Leioa, Japan Car, porque supuse se desvivirían por venderme las bondades de este coche. Fui atendido por un joven y atento comercial que me presentó brevemente el vehículo y también me reconoció que “él de motores no sabía mucho”. A la pregunta de si podría probar el coche de una forma más exhaustiva durante un par de días, incluso estando dispuesto a pagar un alquiler, me respondió que no disponían de ninguno durante tanto tiempo. También le pregunté, esta vez al que parecía su jefe, si sabían de alguna empresa de alquiler que hubieran comprado híbridos de su marca pero me respondió, la verdad es que con profunda desgana, que no tenía constancia.

El segundo intento fue contactando con varias empresas de alquiler que si bien tenían alguna unidad híbrida disponible estas se encontraban en Madrid o Barcelona. En todo caso no podían asegurarme que en un plazo razonable se desplazaran a Bilbao.

Una manera sensata de compartir coche
Casi había tirado la toalla cuando encontré una iniciativa de alquiler de vehículos en Uribe Kosta llamada Ukanauto. Si eres mayor de edad, con más de seis puntos en el carnet de conducir, que no tengas deudas con el fisco y titular de una cuenta bancaria puedes ser socio. Tienen varios Toyota para alquilar; unos Auris híbridos de la generación anterior y unos Yaris de gasolina. Como reza en su página web “Ukanauto. Una manera mas sensata y responsable de compartir coche. Utilizando y pagando solo lo indispensable”. Esta empresa presta su servicios a menos de diez kilómetros de Japan Car; ver para creer.

El sistema es muy sencillo; pagas una cuota anual de 30€ por ser socio y, una vez te han facilitado tus claves de acceso, puedes reservar en su página web el vehículo que quieras. Estos coches están aparcados en diferentes calles de Armintza, Sopelana, Berango, Gorliz y Urduliz donde tienes que recogerlos y dejarlos tras su uso. El tiempo mínimo de alquiler es una hora y el máximo tres días.

Una vez reservada una franja de horas de utilización y seleccionado un coche en concreto, procederemos a buscarlo a su aparcamiento. A la hora de recogida, pasando nuestra tarjeta de socio por un lector inductivo colocado en el salpicadero, podemos abrir el vehículo. Una vez dentro, existe un terminal en la guantera en el que debemos introducir nuestro pin secreto para poder activar el vehículo durante el periodo de horas o días reservado. En dicho terminal cuelga un mando a distancia que utilizaremos para abrir y cerrar el vehículo normalmente, hasta la fecha de devolución. El terminal también tiene una tarjeta de crédito alojada en una ranura que utilizaremos para rellenar el depósito de combustible.

Terminal de control
Todos estos movimientos son monitorizados en las oficinas del servicio de tal forma que saben en todo momento si no has dejado la tarjeta de crédito en su sitio después de repostar, si has dejado el coche fuera del horario alquilado o cuántos kilómetros llevas recorridos. También existe una tecla de asistencia en el terminal que te pone en comunicación directa con las oficinas del servicio por si tuvieras cualquier problema o incidencia.

Cada hora de alquiler cuesta 3€ más otros 0,22€ por kilometro recorrido. Si se alquila por 24 horas no se pagan más que 36€ por día completo. Esto incluye impuestos, gasolina y seguro a todo riesgo. Toda la prueba me ha costado 233,84€, recorriendo 422km, así que podemos concluir con que no es un sistema particularmente barato.

Coste del alquiler
El Toyota elegido es un Auris Hibrido matriculado en septiembre de 2011, con 7800 kilómetros recorridos y que calza unos neumáticos 215/45-R17 que sin duda no contribuyen al ahorro de combustible pero que son muy parecidos, para establecer una comparación, a los 215/55-R17 que lleva la Scenic.

Toyota Auris HSD de la prueba
En el Scenic la respuesta a la presión sobre el acelerador se presenta lenta, con cierta elasticidad,  gomosa. Se debe, en gran parte, a su elevado peso y a su pequeño motor de 105CV. Este Toyota, a pesar de tener sobre el papel 136CV, también muestra una sensación extraña al acelerar.

Como hace una gestión del motor térmico y eléctrico por su cuenta y riesgo, el sonido del motor no es proporcional a la presión ejercida sobre el acelerador. Y despista un montón que en zonas con pendientes el motor térmico ruja, casi al límite del corte de inyección; mientras que llaneando, a la misma velocidad, el sonido sea casi imperceptible.

Gestión de los motores térmico y eléctrico
En absoluto es un coche silencioso. Hay gente que opina que, como es tan silencioso, cuando suena el motor nos parece más ruidoso de lo que en realidad es. Sin embargo creo que a velocidades bajas y en llano, hasta unos 80 km/h, no va del todo mal, incluso a velocidades más bajas, solo funciona el eléctrico y entonces solo se oye el ruido de rodadura. Pero pasando de 80 km/h o encarando moderadas pendientes el ruido es muy acusado y bronco. Este es el primer argumento de venta que se me ha caído de la lista.

Sin embargo, el cambio automático es muy cómodo y simple: D para adelante, R para atrás y un posición B muy útil si queremos un extra de retención bajando puertos de montaña.

Cambio automático y modos de conducción
He intentado una conducción muy parecida a la que hago habitualmente; es decir, conducir como si no llevara frenos. Eso implica hacer un ejercicio de anticipación a todos los obstáculos e incidencias que puedas encontrarte por el camino como semáforos, rotondas, vehículos lentos, etc., de tal forma que el uso del freno sea mínimo. También he usado el control de crucero, herramienta muy cómoda e imprescindible en un vehículo moderno pero que penaliza el consumo en ciertas condiciones. No es un elemento del que vaya a prescindir así que lo he utilizado como habitualmente; es decir, mis primeros 12 kilómetros lo fijo a 92 km/h, luego otros 6 kilómetros a 82 km/h y por ultimo 14 kilómetros a 110 km/h. El resto del recorrido, por carreteras nacionales a velocidad variable no pasando de 90 km/h.

Funcionando en modo eléctrico
El hecho de que el control de velocidad del Scenic sea digital me tiene muy mal acostumbrado. En el Toyota tienes que decidir en qué punto, por donde pasa la aguja del velocímetro, quieres mantener tu velocidad. Encima está la manía que tienen los fabricantes de hacer velocímetros con un fondo de escala de 240 km/h. Esto hace que cada grado en el desplazamiento de la aguja supongan 5 ó 6 kilómetros de diferencia. Este coche no pasa de los 180 km/h así que si ese fuera el fondo de escala ganaría en precisión.

Otro detalle que me dejó chafado es que en el arranque de la mañana, después de dejar descansando el coche toda la noche, siempre funciona el motor de gasolina en los primeros minutos; aunque la batería este totalmente cargada. Creía que iba a poder salir del garaje sigilosamente en modo eléctrico sin que se enterara mi familia que duerme un piso más arriba. Segundo argumento de venta que se cae de la lista.

En el primer trayecto, una vez reseteado el ordenador de a bordo y llenado el depósito a tope, que ha consistido en bajar una cuesta pronunciada por autopista, tomar la siguiente salida y volver de nuevo a subir lo que antes había bajado más algún que otro kilómetro por ciudad, en total 14.8 kilómetros, el consumo medio estaba en 3.6 litros; no parece un mal comienzo.

Un buen comienzo...
De hecho una de las cosas que más sorprenden, al contrario de lo que ocurre con el Scenic y diría que con cualquier otro coche, es que cuando callejeamos por la ciudad el consumo baja. Es el terreno donde mejor se desenvuelve este coche; la batería se ha ido cargando en todas nuestras ineficiencias, al frenar, al bajar pendientes, en retención, etc. y toda esa energía, que se hubiera desaprovechado, se entrega a bajas velocidades en modo casi exclusivamente eléctrico. El silencio cuando detienes el coche y la suavidad con la que inicia la marcha, tanto en modo eléctrico como en térmico, es excepcional.

No voy a hablar del confort interior ni de su amplitud ya que es un modelo superado y que en 2015, su generación posterior, ya ha tenido un primer restilyng. Si me ha parecido algo pobre la iluminación y el hecho de que el Xenon solo esté disponible para el acabado más alto de la gama. También quiero criticar que todos los textos y serigrafías del vehículo están en ingles. No soy nada chovinista pero creo que si los demás lo hacen en español o por lo menos utilizan signos e iconos más o menos entendibles no sé porqué Toyota, también lo hacen Honda y Chrysler, no puede hacerlo.

Demasiado ingles escrito
Después de los casi 400km de prueba que le he hecho puedo decir que el hecho de entrar en ciudad en modo eléctrico y recorrer más de dos kilómetros exclusivamente con la energía eléctrica que ha almacenado en la bajada del puerto de montaña es una gozada; el ser consciente de que toda esa energía que habitualmente se desaprovecha tiene su utilidad. Sin embargo, tras todos esos kilómetros conduciendo igual que lo hago con la Scenic y tratándose de un coche menos pesado y con una aerodinámica mejor, suponía que los consumos serian mucho menores.

Y es que 4.4 litros no me parecen un mal consumo medio para toda la prueba pero pensaba en una cifra menor, más cercana a los 4 litros. Al fin y al cabo, en su día tuve la oportunidad de conducir un Megane con un motor 1.5dCi y solo me gastó 5 litros de media.

Consumo total de la prueba según el ordenador de abordo
Está claro que en este tipo de coches el perfil del terreno recorrido y las velocidades máximas a las que se circula es determinante. En el caso del diesel penaliza mucho la ciudad pero en cambio los recorridos interurbanos y de autopista pesan mucho menos.

La asistencia del motor eléctrico sobre el motor de gasolina es testimonial o inexistente por encima de velocidades de 90km/h y entonces se penaliza mucho el consumo. Lo mismo ocurre en puertos de montaña donde es el motor térmico el que trabaja. Es cierto que a velocidades medias y bajas o en llano los consumos del motor térmico se reducen mucho si asiste el motor eléctrico por eso es muy importante los recorridos de cada uno.

Motor térmico
Tampoco le podemos pedir más a un motor de gasolina que normalmente, por el menor poder energético con respecto al gasoil, consumen siempre más. Y en términos absolutos, consumir 4.5 litros de media para un gasolina es algo excepcional incluso si lo utilizamos de forma un poco “descuidada” no creo que la media pase de los 6.5 litros lo cual está muy bien para un gasolina.

Estamos hablando de 4.5 litros de media frente a los 5.2 litros que le saco habitualmente a mi Scenic que pesa 65 kg más y tiene un CX mucho peor. Por no hablar de lo lejos que está el Toyota de los consumos oficiales (3.5/3.6/3.6) con respecto al Scenic (5.9/4.6/5.1).

Corazón del motor eléctrico
La puntilla viene cuando compruebo lo que realmente ha consumido. De nuevo lleno el depósito hasta arriba y le caben 19.21 litros que con los 395 kilómetros recorridos hacen una media de 4.86 litros. Recordemos que todas mis medias con el Scenic son siempre reales con lo que la diferencia es todavía menor. Con una conducción todavía más cuidada, sin usar el control de crucero y aprovechando de otra manera la energía almacenada, hay muchas disertaciones en los foros de cómo llevar este vehículo en el nirvana de la eficiencia, será posible bajar aun más el consumo pero se trata de ser eficiente sin hacer que el viaje sea estresante y como he comentado anteriormente no estoy dispuesto a renunciar al comodísimo control de velocidad.

Consumo real de la prueba
Por todo ello concluyo con que lo que más me han gustado es el cambio automático, la calidad percibida, los ajustes y la manera de cómo gestiona los dos motores. No me ha gustado lo ruidoso que es el motor térmico en ciertas ocasiones, para mi trayecto habitual en demasiadas ocasiones, y el resultado final de ahorro en combustible con respecto al precio que hay que pagar por tener esta tecnología.

Seguiremos buscando por otro lado; por ejemplo en los nuevos motores Peugeot 1.6 BlueHDI, Volvo D2, etc.


sábado, 14 de marzo de 2015

Mantenimiento de los 270.000 km

Kilometraje capicúa


Ya han pasado algo mas de siete meses desde la ultima revisión, la mas completa, y ademas de los cambios programados vieron que también tocaba cambiar las pastillas de freno. Por eso esta vez iba mas relajado, porque no esperaba ningún gasto extra y porque solo tocaba una revisión menor consistente en el cambio del aceite y filtro junto con una revisión visual del estado de los elementos mas importantes.

En el ultimo periodo entre revisiones también he notado un gasto extra de aceite, sobre medio litro, pero si no va a más puede considerarse normal. Al menos eso es lo que me dicen en el taller aunque, el hecho de que durante los primeros 200.000 km no se haya producido, indica un evidente desgaste del motor. Todo dependerá de si se mantiene en estos niveles en el futuro; no me importaría llegar a los 400.000km gastando un litro de aceite entre revisiones.

El resto de las comprobaciones del vehículo han dado un resultado positivo a excepción de un desgaste acusado en el extremo de la banda de rodadura de los neumáticos traseros; seguiré vigilante.

Al ir a pagar me preguntaron si había traído el cupón de descuento de la campaña de Semana Santa. Al principio de los tiempos, cuando compré el coche y la crisis atizaba de lo lindo, Renault enviaba publicidad sobre estos cupones pero últimamente ya no recibo; será que en Renault también se han creído lo de que la crisis es cosa del pasado y que ya remontamos el vuelo.


Cupón de descuento de 25€
El caso es que para algo tenían que servir estos teléfono/ladrillos  llamados smartphones. En un momento, entré en la web de Renault, rellené los datos del cupón de descuento y reenvié la respuesta al correo electrónico del taller. En total necesité cinco minutos para ahorrar 25€ en una factura que al final resultó ser de 107,77€.

Como curiosidad, a falta de mas novedades, tuve unas semanas en las que algunas gasolineras se volvieron locas y bajaron el gasoil a precios no vistos desde hace mucho tiempo como puede apreciarse en la imagen. Por otro lado batí mi propio record en el pulso contra la reserva y pude llenar 60 litros de gasoil de una atacada. La foto está retocada para que no aparezca mi "careto" reflejado, para nada mas.


Simply en Durango. La gasolinera más barata de Euskadi. Si repostas de 22:00 a 07:00.


En otro orden de cosas, aunque espero que aun queden tres años para el cambio, me empiezo a interesar por el que podría ser el sustituto del Scenic. Después de la compra del flamante coche no tienes ojos para ningún otro; pasados los años de enamoramiento empiezas a pensar que "lo nuestro" se acabará tarde o temprano. Yo prefiero que sea lo mas tarde posible pero los años no pasan en balde.

En el punto de mira tengo a los Toyota, Auris Sport Touring o Prius, en las versiones híbridas. Si sus consumos son algo parecidos a los que homologan son los candidatos perfectos. El problema es que no me fío de los consumos homologados y me gustaría hacer una prueba como la que hice al Renault Zoe, de dos días, por mis recorridos habituales al trabajo.

Prius

Auris Sport Touring
Ya he preguntado en algún concesionario de Toyota y no hay ninguna posibilidad; también he preguntado en varias empresas de alquiler pero nadie tiene un híbrido de Toyota por mi zona. En fin, seguiré atento a ver si lo consigo y desde luego, cuando esté mas cerca del cambio, lo intentare con Atención al Cliente de Toyota. No se trata de hacer una prueba "por la cara" ya que no me importaría pagar un alquiler.

Un saludo a todos los "escuchas" y hasta dentro de unos meses, cuando cambie los neumáticos.

viernes, 6 de febrero de 2015

El desgaste tras 266.000 km

A petición de un lector os dejo unas cuantas fotos sobre el estado de algunos elementos de uso habitual en el vehículo y que, salvo excepciones, han soportado muy bien el paso del tiempo. Es cierto que no ha vivido en condiciones extremas, esto no es Jaén en verano o Jaca en invierno, pero en mi anterior Passat los plásticos mullidos, a estas alturas, habían perdido todo su glamour.

Consola central

La consola central esta muy trotada pero, a pesar de ello, no muestra signos de envejecimiento o desgaste. Como en el resto de los elementos podréis decir, con toda la razón, que está un poco guarra. Pero eso ya es otro debate ;-) 


Pomo de la palanca de cambios

El pomo está como el primer día. El cosido del cuero está impecable, sin deshilacharse. El propio cuero, o su imitación que vete tu a saber, solo tiene los típicos brillos de haber sido tocado con verdadera fruición.  


Control y Limitador de velocidad

Mando de limpia parabrisas y ordenador de abordo

Los brillos denotan por donde lo he tocado más, como en los controles del ordenador de abordo. A falta de una limpieza, para quitarle la mugre acumulada, lucen bastante bien. 


Volante

A mucha gente se les ha estropeado. Como veis en la foto, este lleva "manoseado" 266.000 km y está como nuevo. En el otro coche de la familia, un Opel, si se ha descompuesto un poco. Hemos detectado que tiene que ver con el exceso de acicalamiento del conductor/conductora. Nunca coger el volante después de echarse colonia en las manos ni utilizar productos de limpieza como los que usamos en los salpicaderos.


Mando de luces e intermitentes

Como podéis comprobar a este se le han ido las letras. Supongo que estoy muy concienciado y el uso de los intermitentes para señalizar las maniobras han hecho el resto. 


Aireadores I

Las inserciones en aluminio nunca me han gustado ya que en días soleados molestan bastante a los ojos. No los he cuidado especialmente pero están como nuevos.

Aireadores II

Tirador de puerta

Como podréis imaginar, el tirador de la puerta del conductor ha trabajado lo que no está escrito y sin embargo ahí sigue lustroso; si obviamos las manchas de chocolate, claro. No puedo decir lo mismo del retenedor de la puerta que ha fallecido hace meses. 



Moldura de la puerta del conductor

Está moldura ha sufrido mucho; la del copiloto está nueva. Mi manía, como la de muchos conductores, de apoyar el codo en ella, ha hecho que se hunda un poco y pierda su rugosidad. Se lo puedo perdonar.


Mando del navegador

Este es otro elemento que utilizo mucho. Cada vez que arranco, pulso un buen rato uno de los pulsadores para apagar la pantalla del navegador. Hay gente que ha tenido problemas de juventud con los pulsadores pero estos que veis, a día de hoy, funcionan perfectamente.



Motor

No es un lugar que mire demasiado aunque últimamente, como me consume algo de aceite, lo suelo revisar. Tiene algún tubo que "suda" aceite pero que también lo hacía con diez o veinte mil kilómetros. Hay gente que ha pedido que se los cambien en garantía pero es algo habitual en manguitos con alta presión. Aun recuerdo aquellos viejos tiempos en los que el taller "petroleaba" el motor cada cincuenta o sesenta mil kilómetros como parte del mantenimiento.


Elevalunas y espejos


Control de iluminación interior y ESP


Control del techo corredizo

Está un poco sucio pero una buena limpieza quedaría impecable. No puedo decir lo mismo de la mecánica del techo pues chirría cuando hace calor. Me recomendaron no darle ningún tipo de grasa ni lubricante pues el polvo se adhiere y a la larga acaba siendo mas perjudicial. También se nota que la rigidez estructural, con el paso del tiempo, ha disminuido. Cuando pasas por "bandas sonoras" crepita y esto cuando era nuevo no ocurría.


Asiento del conductor

Con diferencia, es el elemento que mas uso tiene y mejor aguanta. Mi peso, cercano a los 100 kg, no ayuda y sin embargo el tapizado, aunque algo desgastado, se mantiene dignamente. Otra cosa es el mecanismo de elevación que se va bajando poco a poco y que tengo que accionar cada dos o tres días para devolverlo a su altura.


Pedales


Los pedales están bastante bien y no reflejan los kilómetros recorridos. En otros coches que he tenido, y con muchos menos kilómetros, el pedal del acelerador aparece desgastado por una esquina y las estrías del embrague simplemente desaparecen en su área central.

Ya veis que no soy especialmente cuidadoso con la limpieza del vehículo; de hecho, creo que lo limpio dos veces al año por dentro y por fuera coincidiendo con el fin del invierno y del verano. Sin embargo, en términos absolutos creo que son buenos los materiales utilizados y no solo en cuanto a calidad percibida.

En 4.000 km nos "leemos" que pronto toca la novena revisión. Mientras, atentos a este crudo invierno.

Un saludo


domingo, 12 de octubre de 2014

Prueba dos días un Renault ZOE



Por cortesía del concesionario Renault de Leioa (Berri Auto) he podido probar un Zoe eléctrico durante dos días dentro de una campaña de acercamiento al vehículo eléctrico en la que participan concesionarios Renault de Euskadi y de algunas otras provincias españolas.

Llamé por teléfono para reservarlo y cuando llegue al concesionario me estaba esperando totalmente cargado y dispuesto para la prueba. Me hicieron un seguro a todo riesgo con franquicia solo para el vehículo, el conductor queda excluido, así como un permiso para circular durante dos días. Tras pagar los 300€ de franquicia, el día de vuelta me lo devolverán, el comercial me enseño el vehículo y me dio unos cuantos consejos para la carga y la conducción. Sobre todo la advertencia de que si el cambio de marchas no está en P el vehículo no se cargará.


 El maletero, ya de por si pequeño, lo ocupan casi por completo dos bolsas de cables. Una de ellas con el cargador básico ocasional que viene con una manguera de unos 4 metros y enchufe tipo schuko. La otra, viene con un cable de longitud parecida al anterior pero con conectores en ambos extremos para su conexión en puntos de carga.

La idea es poner un punto de carga en el garaje particular para cargar el vehículo ya que con el cargador básico la potencia suministrada es muy poca, en torno a un kilovatio por hora, de tal forma que cargar la batería desde el 20% de su capacidad hasta el 100% puede costarnos unas 16 horas.

Como de lo que se trata es de probar el vehículo, Renault suministra este cargador para que podamos recargar el coche en nuestras casas, aunque sea, tirando un cable por la ventana de nuestro piso.


Me lo entregan cargado al 100% y listo para hacer 153 km… si habéis oído bien. ¿Dónde quedan esos 210 km que certifican con el ciclo NEDC? El comercial me comenta que es una estimación partiendo de los últimos kilómetros hechos y que seguramente yo los podría mejorar. Pues tras 800 metros, después de salir del concesionario y aparcar para revisarlo más detenidamente, la autonomía había bajado a 130 km.

La angustia me empieza a invadir; no por los kilómetros que aun me faltan para llegar a casa, unos 29 km, sino porque mi prueba consiste en realizar el trayecto al trabajo; ida y vuelta. En total 166 km en los que hay un puerto de montaña y varios tramos por la costa repletos de toboganes. Esa sensación me ha ocurrido alguna vez cuando en un largo viaje por una de esas autopistas desiertas, sin apenas áreas de servicio, llevas ya unos cuantos kilómetros en la reserva y en el horizonte no aparece ninguna señal de gasolinera y los kilómetros van cayendo de forma implacable.

Pero volviendo al coche, se trata de un vehículo del segmento C, bien rematado en su interior aunque con profusión de plásticos duros. Ni rastro de los materiales “gomosos” del salpicadero de la Scenic. Por otro lado, el hecho de que la parte superior sea de un color beige muy claro hace que en días soleados sea muy molesto el reflejo que produce en el cristal. También tiene muchos bordes cromados de dudoso gusto. Ya sé que para algunos aporta un plus de elegancia pero para mí solo aportan reflejos indeseados.


Se nota que se ha diseñado desde cero para que sea un vehículo eléctrico, no como el Fluenze que es una adaptación del modelo “petrolero” y que sacrifica buena parte del maletero en albergar las baterías. En este caso, el Zoe tiene un maletero pequeño pero muy parecido a otros modelos de su segmento. Las baterías van alojadas en el suelo del vehículo por lo que la posición de conducción es más elevada de lo normal; es cómoda sin hacer demasiados reglajes en el asiento y el volante.



Dentro y fuera del Zoe se aprecian piezas comunes a sus otros hermanos como los tiradores de las puertas, los interruptores de luces, de limpiaparabrisas y el control de la radio. Podrían haberse “estirado” un poco y montar también un freno eléctrico en vez de la antediluviana palanca del freno de mano. Está bien equipado pues dispone de luces y limpiaparabrisas automáticos, climatizador, llantas de aleación, radio Arkamys con toma USB y SD además de navegador, elevalunas y retrovisores eléctricos y limitador/regulador de velocidad. El ordenador de a bordo, además de los datos totales, tiene un contador parcial. Por supuesto las unidades de consumo se dan en Kwh en vez de en litros.


La llave es del tipo tarjeta y permite entrar y arrancar el vehículo sin sacarla del bolsillo. Añade un botón más a los ya conocidos de la Scenic y es el bloqueo/desbloqueo de la tapa donde se aloja en enchufe de carga. Este se sitúa tras el anagrama frontal de la marca del rombo.


El cambio automático dispone de las típicas posiciones P, R, N y D. De la posición de Parking se sale pulsando un gatillo situado delante de la palanca. Como es habitual en los modelos automáticos, solo puede arrancarse en la posición Parking y pisando el freno. Una vez en esta situación pulsamos el botón de encendido y entonces lo que pasa es… nada! Lo único que veremos en la pantalla TFT principal es que aparece un mensaje READY que puestos a ser quisquillas y teniendo en cuenta que todos los demás mensajes están en español podrían haber puesto “Preparado”.


A partir de ahí pasamos la palanca a D o R y al soltar el freno empieza a moverse lentamente, incluso sin pisar el acelerador, hacia adelante o atrás respectivamente. Nada nuevo que no ocurra en un automático; excepto la ausencia de ruido, claro.


Existe un pequeño botón de ECO que hace que la pantalla principal se ponga en color verde y que permite una conducción más ahorradora ya que no permite sobrepasar los 90 km/h, salvo que pises a fondo el acelerador, además de programar unas rampas de aceleración mucho más suaves. Para que os hagáis una idea, en modo ECO pude ver consumos instantáneos de hasta 36Kwh mientras que sin seleccionar este modo puede ver hasta 75Kwh.

Como a estas alturas ya dudo de que pueda hacer mi ruta de un tirón voy a poner el modo ECO desde el principio y apagar el climatizador.

He dicho que no hace ruido cuando circulas a baja velocidad y no es del todo cierto pues hace un sonido artificial, obligatorio por normativa, para que los peatones se aperciban de su proximidad. Este sonido desaparece a partir de los 30 km/h en los que se sustituye por el ruido natural de la rodadura.

Regreso a casa y tras 29 km y una velocidad media de 56 km/h, la batería está al 80% y ha gastado unos 4Kw. Queda una autonomía teórica de otros 101 km y, a pesar de que el consumo medio está en 14.7 Kwh cada 100 km, creo que definitivamente el Zoe no me va a poder llevar y traer del trabajo. Lo pongo a cargar y calcula que rellenar ese 20% gastado le va a llevar 4 horas.


Al día siguiente, cuando bajo al garaje, el Zoe hace un ruido de ventilador bastante fuerte. Al principio pienso que es la refrigeración de las baterías mientras está en carga. Puede que este ruido en un garaje comunitario no importe pero en el garaje de una casa individual es muy molesto por la noche.


Tras leer detenidamente el manual veo que el anterior probador había trasteado en los menús de configuración y había activado una opción, por otro lado muy útil, como es la de temporizar la climatización de tal forma que cuando coges el Zoe su interior está a la temperatura deseada. Por supuesto sin gastar batería ya que solo puede hacerse mientras está conectado al cargador.

El viaje al trabajo, 86 km, lo realizo en modo ECO con la batería al 100% de carga. Intento ser muy anticipativo en mis reacciones y procuro no pisar el freno. Este coche lo permite ya que en cuanto levantas el pie del acelerador se provoca una evidente retención que va recargando la batería. Por el contrario, en un coche “petrolero”, si vamos con marchas largas y el llano la inercia es grande y al soltar el acelerador se tarda mucho en bajar la velocidad con lo que la anticipación tiene que ser mayor. En mis trayectos al trabajo tengo que pasar por un puerto de montaña con 257 metros de desnivel y una pendiente media del 4.4% en el que la regeneración instantánea ha llegado, en ocasiones, hasta los 16 Kwh.

Algo que también ayuda a bajar el consumo es el hecho de que la pantalla táctil central nos puede mostrar unas graficas sobre lo “bien” que conducimos desde el punto de vista del ahorro energético. Unas barras, como no, verdes, indican el nivel de anticipación y de velocidad que llevamos en nuestros trayectos así como una evaluación general de nuestra conducción “ecológica” entre 0 y 100. De esta forma, a poco competitivos que seamos, intentaremos mejorar esa evaluación. Ya veremos al final que nota saco.


Entre las supuestas ventajas de los vehículos eléctricos siempre se destaca el silencio. En este caso, el Zoe, hasta los 80 km/h es bastante silencioso. Sin embargo, a partir de esa velocidad, el ruido de rodadura se transmite bastante al interior; medí entre 72 y 74 dB. Las soluciones de aislamiento, teniendo en cuenta que es un eléctrico, son poco eficientes aunque es verdad que para un uso por ciudad si es muy silencioso.

Llego al trabajo bajando la media de consumo de 14.7 a 13.8 Kwh cada 100 km. Normalmente la Scenic consume más en el trayecto de ida que en el de vuelta y encima he ido todo el recorrido con luces puestas por lo que posiblemente seguiré bajando la media. Sin embargo debo procurarme de un enchufe para cargar el Zoe pues me quedan otros tantos kilómetros de vuelta y ahora mismo indica una autonomía de 73 km y un 53% de carga en la batería.

Como no hay infraestructura de carga por la zona, según he llegado al trabajo, he descolgado desde la zona de oficinas un cable al exterior y conectado el cargador; indicaba que necesitaba 10 horas para realizar la carga completa.  A la hora de comer he bajado a ver cómo iba la carga y resulta que el cargador se había parado y seguía en el 53% de carga. He buscado otros enchufes pero en todos dejaba de cargar transcurridos unos minutos; incluso he cambiado la manguera por si tenía algún fallo de conexión. Al final moviendo el coche a la zona industrial he encontrado un enchufe en el que aparentemente no fallaba la carga y he seguido trabajando.


Acabada la jornada laboral el cargador se había parado de nuevo y la carga solo había llegado al 68% y una autonomía estimada de 105 km. Revisando la instalación había caído el diferencial. En todo caso, ya tengo para volver a casa aunque he estado angustiado todo el día mendigando un poco de potencia en un montón de enchufes de la empresa.

Sin nada que reseñar del viaje de vuelta me encuentro en mi garaje habiendo hecho otros 86 km bajando otra vez la media de 13.8 a 12.8 Kwh cada 100 km. El Zoe estima me quedan otros 54 km de autonomía y un 32% de batería. Para cargarla completamente necesitaría casi 14 horas y ese dato es una mala noticia ya que me quedan 9 horas para salir de nuevo hacia el trabajo. Sin embargo me tranquiliza el hecho de que en casa no he tenido problemas con la recarga.

A las 5:30 de la mañana desconecto es cargador habiendo hecho un 79% de carga y teniendo una autonomía de 143 km. El trayecto de ida lo haré sin problemas pero me angustia la vuelta habida cuenta de los problemas de carga del día anterior en el que solo pude aumentar la autonomía en 32 km durante las 10 horas que pasé en la empresa. Hoy solo estaré 8 horas y encima necesitaré recargar más tiempo efectivo ya que llegaré con menor carga que ayer.

En mi segundo día en la empresa he llegado con un 29% de batería y una autonomía de 43 km. Como sigo con problemas de carga he investigado un poco en los foros para ver si hay alguna solución.

A las diez de la mañana me llama el comercial de Renault preocupado por mis problemas de carga. El propietario tiene un site en la web de Renault en la que se anotan automáticamente todas las cargas del vehículo así como todas las incidencias durante la misma. En este caso también tenía programadas unas alertas por fallo de carga que recibía en el móvil. Parece ser que había recibido un montón de alertas por fallo de mi Zoe.

En un foro Noruego me dieron la solución. Parece ser que el cargador del Zoe se detiene si detecta cualquier fallo de puesta a tierra en la instalación. Por otro lado, en las acometidas industriales RSTN, para hacer los 220V, es normal conectar el neutro a tierra. Y eso acarrea que el cargador de vez en cuando crea que hay un defecto en la puesta a tierra. Se soluciona poniendo un transformador, relación 1:1 y de suficiente potencia, entre la toma de alimentación y el conector del cargador. Santo remedio! Aunque ya solo me quedan cuatro horas para salir hacia Leioa y devolver el coche.


Por fin he llegado a mi último destino. En resumen he hecho 354 km a una velocidad media de 54.7 km/h con un consumo medio de 12.3 Kwh cada 100 km. Ha consumido 43 Kwh, pero de ellos, 8 Kwh se han regenerado en las frenadas y retenciones. Es decir, solo he consumido 35 Kwh de la red eléctrica que a unos 0.16 €/Kwh me han costado 5.6 €; o lo que es lo mismo, menos de 1.6 € por cada 100 km. Si lo comparo con mi Scenic esta consume 5.7 € por cada 100 km que son 3.5 veces más.

Al final el indicador de ecología se ha quedado en 96 puntos sobre cien y la barra de velocidad a tope. La de anticipación no ha llegado al final porque en los últimos kilómetros del recorrido, cuando ya no tenía angustia por los kilómetros que me quedaban, he quitado el modo ECO y pisado a fondo el acelerador en salidas desde parado. La aceleración es contundente, parece que vayas en un coche con 150 CV; pero solo hasta los 90 km/h, luego se vuelve más perezoso.

En resumen se trata de un buen exponente de lo que serán los coches eléctricos del futuro pero solo hecho para gente que realice trayectos cortos y con una vida muy metódica y ordenada. Nada de usarlo para ir al trabajo desde Santurce a Bilbao pero un día, en vez de volver a casa, decidir ir a Vitoria ha realizar unas gestiones en el Gobierno Vasco, por ejemplo. Todos los trayectos deben ser muy medidos porque teniendo en cuenta la falta de infraestructuras de carga puede que no consigas regresar a casa salvo en taxi.

Creo que es el futuro pero hasta que no consigan una autonomía teórica de 400 km a un precio razonable no serán una opción para mí.

Por ultimo agradecer a Berri Auto y al comercial que me atendió su trato tan amable y nada invasivo porque en ningún momento me quisieron vender el coche; efectivamente como rezaba la publicidad solo se trataba de que probara el coche, ni mas, ni menos.

viernes, 26 de septiembre de 2014

Carglass cambia, Carglass repara...


 
Quien no ha oído machaconamente esta publicidad; que si tienes un impacto en el parabrisas puedes repararlo sin coste alguno y sin que te penalice el seguro.
 
Pues bien, hace bastantes meses tuve un impacto minúsculo que por dejadez este fin de semana se ha convertido en una raja de grandes proporciones. A veces nos complicamos tanto la vida que no hay manera de concertar una cita con el taller.
 
El impacto está en el centro de la raja; ahí empezó todo.
 
 
Llamé el domingo a Línea Directa para ir adelantando tramites y me tomaron una serie de datos como el modelo de Scenic, su antigüedad, si tenia sensor de luz y sensor de lluvia y si aparecía una oreja en la etiqueta.
 
A la hora de concertar cita, eso que no había hecho antes para solventar el impacto, entendí porque lo dejé pasar: Carglass de Durango tiene un horario bastante restringido, de 9 a 17 horas, que es precisamente cuando estoy trabajando. Además, es necesario ir dos horas antes del cierre para que el adhesivo de la luna se seque correctamente.
 
Ante mis objeciones, Línea Directa me ofreció un servicio de reparación móvil en la que dos operarios de Carglass se acercarían al lugar donde les dijera y me cambiarían la luna in situ. Luego he visto en la factura que, aunque yo no lo pague, tiene un sobrecoste de 27 €.
 
En el parking del trabajo.
Así que el miércoles aparecieron en el parking de mi empresa con un camión-taller y todo lo necesario para la sustitución. Solo me pidieron que el coche estuviera aparcado en línea, que se pudieran abrir cómodamente las puertas delanteras y que hubiera espacio suficiente por la parte delantera para trabajar con facilidad.

Factura final.
 
Salí un momento del trabajo para firmar unos papeles y entregarles las llaves; al cabo de dos horas me las devolvieron en recepción de la empresa. Solo, como precaución, me recomendaron no lavar el coche en las 24 horas siguientes por los productos químicos que pudieran perjudicar al curado del adhesivo con el que va pegada la luna.
 
La garantía que te extienden es de por vida frente a vicios ocasionados por una mala colocación y el coste total ascendió a 576 € que, aunque paga el seguro, me repercutirá seguramente en la próxima renovación.
 
Parabrisas original.


Parabrisas nuevo.
 
Os dejo el etiquetado de la luna sustituida y de la nueva:
  • En la primera línea aparece el fabricante (RENAULT pero se lo fabrica AGC AUTOMOTIVE)
  • La normativa europea que cumple (en ambos casos el país que expide la homologación, E6, es Bélgica)
  • El Reglamento 43R y número de homologación 000056.
  • El DOT (Departamento de Transporte) y el siguiente numero corresponde al fabricante del cristal (en este caso 24 corresponde SPLINTEX BELGE, S.A.).
  • AS1 identifica, según el "American Standard", un cristal laminar ordinario.
  • M217 es el modelo del cristal.
  • // se refiere a un parabrisas multicapa estándar.
  • Los tres puntos se refieren al mes de fabricación (marzo) y el 9 al año 2009.

sábado, 6 de septiembre de 2014

Nuevo cambio de ruedas a los 248.000 km


Sobre el "potro de torturas" de mi bolsillo

El cambio que hice el año pasado a los nuevos Dunlop Sport BlueResponse no me ha convencido. Es cierto que duran un poco más que los antiguos FastResponse, pero al final, solo me han aguantado 44.000 km. Así que, aprovechando que Michelin ha bajado los precios de los nuevos Primacy, he comprado una pareja en muchoneumatico por 132.37 € cada uno mas los consabidos 12 € del montaje en La Cadena Sport de Ortuella.

Discos con muy poco desgaste
Aprovechando que subieron el coche bien alto, hice una comprobación visual de los bajos y de los discos de freno. Estos discos de freno aun pueden durar otros 200.000 km sin problemas y por debajo no se aprecia ninguna perdida de liquido sospechoso. La verdad es que estaba todo muy limpio.

En fin, si todo va bien, en 5 meses no tengo nada que hacerle asi que buen viaje a todos y hasta febrero!